La fisioterapia se hace
necesaria en esta enfermedad como en todas aquellas patologías que configuran
el grupo de artropatías inflamatorias. Hay que tener en cuenta que se trata de
una enfermedad crónica, donde la fisioterapia no pretende curar la enfermedad,
pero sí mantener la mejor calidad de vida de las personas afectadas. Habrá que
tomar una serie de precauciones para tratar a este tipo de personas. La
fisioterapia se marca como objetivos principales en el lupus, reducir el dolor,
el edema y la inflamación durante los episodios de brotes. Para ello se pueden
utilizar AINES (Antiinflamatorios no esteroideos). Especialmente resultará útil
la aspirina, sobre todo en aquellos pacientes que tengan una tendencia
trombótica asociada. Queda contraindicada la aplicación de calor local o
cualquier tipo de termoterapia por conducción, debido a la posible presencia de
vasculitis asociada a la enfermedad. Desde la fisioterapia, se tiene la
obligación moral de atender a todas las personas como si su recuperación funcional
fuera a ser ideal, a pesar de ser consciente de que el Lupus Eritematoso
Sistémico, como la mayoría de las enfermedades reumáticas, tienen
el destino de la cronicidad.